Crisis global: Tras el rescate bancario a España, Italia es la siguiente sospechosa

Las dificultades de los bancos españoles pueden ser «una fuente mayor de contagio para Italia»
Después del rescate a los bancos españoles, todas las miradas se focalizan en Italia ante el temor de que sea el nuevo eslabón débil de la zona euro. Este temor fue alimentado por un informe de la agencia de calificación financiera Moody’s, según el cual las dificultades de los bancos españoles pueden ser «una fuente mayor de contagio para Italia» en donde la banca también depende del Banco Central Europeo (BCE).

«Italia es ahora el único país en dificultad que no reclamó medidas de rescate», señaló Federico Fubini, del principal periódico del país, Il Corriere della Sera, a diferencia de Grecia, Irlanda, Portugal y España. Sin una estabilización de las tasas de interés en el mercado de la deuda en Italia y en España y sin un acuerdo europeo sobre el sistema bancario, «la incertidumbre es inmensa y la atención sobre Italia será cada vez mayor», estimó.

Las tasas de interés en Italia son más bajas que en España, señal de una mayor confianza de los inversores, pero evolucionan de la misma manera. Considerada a finales del 2011 como la próxima víctima potencial de la crisis de la deuda, Italia vio caer sus tasas de interés a principios de año aunque en abril volvieron a subir por la tensión en la zona euro. El viernes, al igual que España -cuyas tasas a 10 años alcanzaron 6,192%-, las tasas subieron a 5,745% contra 5,682%.

Para Carlo Bastasin, del periódico económico Il Sole 24 Ore, con el acuerdo sobre España «desaparece la última barrera que separaba a nuestro país del grupo de otros países en dificultad». Como en España, los bancos italianos compraron una parte importante de la deuda italiana, lo que permitió compensar la baja de la demanda extranjera, pero aumentó su exposición a la crisis de la deuda soberana.

Según Il Corriere della Sera, el temor a un contagio -incluso si los altos responsables evitan pronunciar ese término precisamente para no provocarlo- condujo al jefe de gobierno Mario Monti, que también es ministro de Finanzas, a tener un rol mayor en las negociaciones que desembocaron en un plan de rescate de los bancos españoles anunciado el sábado. «Monti presionó para que no se le imponga a España un plan de austeridad como a Grecia, Irlanda o Portugal», escribió el periódico bajo el título «Detener el contagio». Pero Daniel Gros, jefe del Centro de Estudios Políticos Europeos en Bruselas ya advirtió: «Tras España, ya no habrá más márgenes para ayudar a Italia. Estará sin defensa y deberá ayudarse a sí misma si la situación se deteriora».

«Por el momento está bien. Las emisiones de bonos marchan bien y el excedente primario es un elemento importante, pero se necesitarán otros esfuerzos», agregó el experto en una entrevista con La Stampa. El sistema bancario italiano resistió bien y no necesitó medidas de rescate desde que la crisis financiera estalló en el 2008. Varios grandes bancos lanzaron con éxito recapitalizaciones desde el año pasado. Los bancos no sufrieron la explosión de una burbuja inmobiliaria, como en España.

Pero el panorama se ensombreció desde que la economía italiana entró en recesión a finales del 2011 y el mes pasado Moody’s rebajó la nota de 26 bancos, entre ellos los dos más grandes, Unicredit e Intesa Sanpaolo. Al mismo tiempo, el ambicioso programa del excomisario europeo Monti, que mezcla medidas de austeridad y reformas estructurales, genera un descontento creciente en el país, donde los efectos de los aumentos de impuestos comienzan a sentirse.

En un discurso el sábado antes del anuncio del plan de rescate para España, el gobernador del Banco de Italia, Ignazio Visco, reveló que «con el callejón sin salida de Grecia y las graves dificultades del sector bancario español, las tensiones emergieron nuevamente». «Para Italia, la urgencia no terminó», insistió, abogando por reformas que puedan «volver a dar confianza» en el potencial crecimiento de Italia y para la disciplina fiscal «incluso si provoca dificultades a corto plazo».

Comentario: Una a una las piezas caen, hasta que el sistema económico entero acaba por venirse abajo. La reacción natural de la gente -que ya se ha notado a través del globo en los últimos dos o tres años- es y seguirá siendo manifestarse en descontento. Con una crisis extrema vendrá el descontento extremo, así que no sería sorpresa que a corto o mediano plazo veamos violencia, revolución y represión a gran escala y en más de un continente.

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