El lado oscuro del nuevo MacBook Pro: imposible de reparar o ampliar

El nuevo MacBook Pro ya está en las tiendas de Estados Unidos y son legión los usuarios que ensalzan a través de las redes sociales las virtudes de su diseño, de su rendimiento y, como no, de la impresionante Pantalla Retina. Sin embargo, un análisis publicado por el portal iFixit revela que el flamante portátil de Apple es imposible de reparar y/o ampliar.

 
Los establecimientos informáticos consultados por El Confidencial se dividen entre los que no se hacen cargo de una hipotética reparación y los que, aún aceptándola, advierten de la extinción de la garantía y del uso de piezas no homologadas por la marca.

Bien es cierto que desde Cupertino garantizan durante un año la integridad del producto, pero no lo es menos que el usuario es despojado de la posibilidad de arreglar o mejorar su portátil -de gama alta- cómo y cuándo considere oportuno.
1. Tornillos exclusivos de Apple

Abrir la carcasa del nuevo MacBook Pro se convierte en el primer de los escollos. Y es que está sujeta con tornillos pentalobe, un formato propietario y exclusivo de Apple. Es posible obtener un juego de destornilladores a través de internet, pero ninguno de los modelos en venta cuenta con la homologación de la compañía de la manzana y, por supuesto, su uso anula la garantía.
2. Wifi, Bluetooth y antenas integrados en la pantalla
Las antenas del Wifi y el Bluetooth están integradas en la pantalla, que a su vez está sellada. Literalmente. Si fallan y es preciso cambiarlas, lo que se considera una avería menor, es imposible acceder a ellas. Lo mismo sucede con la cámara iSight y el LCD Retina Display. Si cualquiera de estos componentes se estropea la única solución posible pasa por sustituir la pantalla completa, con el costo que conlleva.
3. Batería pegada

Como suena, la batería del nuevo MacBook Pro está adherida con pegamento. Esto dificulta enormemente la labor del más hábil de los servicios técnicos, que podría romper otra pieza en el proceso de extracción de la batería. Por su parte el usuario no puede adquirir otra batería para alargar el tiempo de trabajo con el equipo si lo considerase oportuno. Precisamente Apple  se metió en un embrollo legal en 2003 cuando los hermanos Neistat la demandaron al comprobar que las baterías del iPod tenían una vida útil limitada y que éstas eran imposibles de sustituir.
4. Memoria RAM soldada a la placa
La memoria RAM (en verde) está soldada a la placa base, al contrario que la mayoría de los portátiles, que cuentan con zócalos para ‘pinchar’ los módulos de memoria. Este es, seguramente, el mayor de los inconvenientes del diseño del MacBook Pro, pese a que el modelo más ambicioso cuente con 16 gigas de RAM. La soldadura hace imposible la sustitución de los módulos y, lo que es peor, es imposible añadir nuevos, una maniobra recurrente entre los usuarios que quieren alargar la vida útil de sus equipos.
5. Memoria flash no actualizable
Desde luego sustituir el clásico disco duro por memoria flash, mucho más rápida, es uno de los grandes aciertos del MacBook Pro. La unidad de memoria SSD, aún fabricada por Samsung, está sujeta a la propiedad intelectual de Apple. Esto significa que solo puede ser actualizada cuando la compañía de Cupertino lo desee, y no cuando el usuario lo necesite. Cualquier error en la memoria, por ínfimo que este sea, solo podrá ser solucionado enviando el portátil completo al fabricante.

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