Hollande cumple su promesa y subirá los impuestos a los más ricos

El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, anunció ante la Asamblea Nacional la reforma fiscal prometida por el presidente, que hará tributar al 75% a los franceses con ingresos superiores al millón de euros, pero rechazó la austeridad y la subida del IVA Social.

París • El gobierno francés ha rebajado de manera notable sus previsiones de crecimiento del producto interior bruto (PIB) para 2012 y 2013, según anunció el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, en la Asamblea Nacional, donde describió numerosas medidas para los próximos cinco años de gobierno, entra las que se incluye una reforma fiscal. Dentro de ella, destaca un impuesto excepcional del 75% a los franceses con ingresos superiores al millón de euros, como prometió el presidente Hollande en su campaña electoral.

El Ejecutivo francés prevé que la economía de Francia crezca este año un 0.3%, cuatro décimas menos en comparación con el 0.7% que recogía la última estimación realizada por el ejecutivo de Nicolas Sarkozy, y un 1.2% en 2013, frente al 1.7% que preveían los últimos presupuestos.

Durante su intervención, el primer ministro francés recordó que ya durante la campaña electoral el partido socialista anticipó que el crecimiento sería más débil de lo estimado y señaló que la «prudencia y la sinceridad» le han llevado a recortar estas previsiones.

En este contexto peor del esperado, el primer ministro reivindicó la seriedad y la responsabilidad presupuestaria, por lo que anunció una reforma fiscal y apeló a un esfuerzo a nivel nacional. Sin embargo, insistió en mostrar su rechazo a la austeridad.

En concreto, Ayrault incidió en que la voluntad del gobierno es apelar a aquellos que hasta ahora habían sido eximidos de este esfuerzo colectivo, con medidas como eliminar el «incomprensible» alivio en el Impuesto de Solidaridad sobre la Fortuna (ISF) y las grandes sucesiones o suprimir las exenciones de cotizaciones en las horas extraordinarias trabajadas en las empresas de más de 20 trabajadores, ya que desalienta la creación de nuevos empleos.

Asimismo, anunció que se suprimirá la subida del IVA prevista para el mes de octubre, conocida como el IVA social, medida que beneficiará a la clase obrera y la clase media, y señaló que los impuestos sobre la renta serán «más justos, más progresivos y más comprensibles».

En este sentido, añadió que los impuestos reales que pagan las clases más altas no pueden seguir siendo inferiores al de la mayoría de los ciudadanos franceses, por lo que confirmó, como ya prometió en la campaña electoral el hoy presidente François Hollande, que los ingresos anuales superiores a un millón de euros tendrán un impuesto excepcional del 75%.

«Yo no soy el enemigo del dinero, pero yo no tengo en cuenta a la gente con la que hablo en función de sus patrimonio y de sus ingresos», incidió Ayrult, quien añadió además que los ingresos al capital tendrán impuestos al mismo nivel que los del trabajo.

Por otro lado, durante su intervención Ayrault también informó de que el gobierno tiene previsto contratar a más policías y profesores, incluidos 1,500 auxiliares escolares este año. Además, añadió que los funcionarios tendrán una «estabilidad general», al contrario que con el anterior gobierno, que destruyó empleo público de forma masiva.

Asimismo, el gobierno ampliará los medios para luchar contra el fraude fiscal, al mismo tiempo que reforzará la innovación tecnológica en la industria para mejorar la productividad y presentará este mes un plan para hacer frente a los problemas del sector automovilístico.

Ayrault, instó a sus compatriotas a que se movilicen para enderezar el país, debilitado por una deuda «aplastante», aunque rehusó la austeridad presupuestaria con la caída del crecimiento de la economía.

El primer ministro hizo un llamamiento a la «movilización» de todos los franceses para que el país, «debilitado económicamente, degradado socialmente, dividido políticamente, dañado moralmente» recupere la confianza en su porvenir.

En un contexto de crecimiento revisado en baja (0.3% para 2012 y 1.2% para 2013, en vez de 0.7% y 1.7% respectivamente), la lucha contra la deuda, que alcanza «cerca de 1.8 billón de euros», es prioridad principal, al mismo nivel que el empleo.

«Una Francia endeudada es una Francia dependiente; dependiente respecto a las agencias de calificación, dependiente respecto a los mercados financieros», argumentó Ayrault, en vísperas de un reajuste presupuestario para 2012 que integra un esfuerzo adicional de entre siete mil y diez mil millones de euros.

Sin entrar en el «debate sobre la herencia» dejada a su gobierno, el primer ministro señaló empero que la deuda francesa aumentó en 600 mil millones de euros durante los cinco años anteriores (cuando la derecha estaba en el poder y el presidente era Nicolas Sarkozy) y que su peso «pasó a ser aplastante».

No obstante, descartó reiteradamente toda idea de austeridad presupuestaria, optando por la expresión «enderezamiento con justicia». «Yo reivindico la seriedad y la responsabilidad presupuestarias (…) pero rehúso la austeridad», dijo el primer ministro francés.

«No habrá giro» en la política del gobierno, aseveró, aunque admitió que el control de los gastos no bastará para alcanzar el objetivo de retorno al equilibrio de las cuentas en 2017. El jefe del gobierno francés evocó el «patriotismo» para fustigar la evasión fiscal y exhortar a la reactivación de la industria francesa.

«El enderezamiento llevará tiempo, pero superaremos la crisis y recuperaremos el progreso», dijo. Sin revelar nuevas medidas, ya que las evocadas fueron anunciadas por Hollande durante la campaña electoral, el primer ministro describió el método y precisó el calendario de las reformas.

Ayrault explicó que quiere «instalar el cambio en la duración». «Tomarse el tiempo de escuchar, evaluar, decidir, hacer compartir, es la condición del cambio», dijo, abogando por la concertación y rehusando las decisiones «impuestas desde arriba y precipitadamente».

Francia está afectada por la escasa actividad en la zona euro, en plena crisis de la deuda, un contexto que pesa sobre la demanda interna y las exportaciones, pero también por la caída del poder adquisitivo, motor tradicional del crecimiento, y por un aumento del desempleo que roza el 10%.

Junto a los temas económicos, que ocuparon la mayor parte de su discurso, Ayrault habló, en el plano social, de la reforma de la educación primaria, los derechos de los homosexuales y el derecho a voto de los extranjeros residentes en Francia.

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/46e09ef345b9f7db7eefe4c0d245d856

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