Lo que la OTAN oculta acerca de la “resistencia verde” de Bengazi

Los experimentados periodistas y corresponsales de guerra Mark Robertson y Finian Cunningham, que ya nos han venido ilustrando bastante sobre la situación de Siria, sostienen con firmeza que las potencias de la OTAN y los burócratas que se instalaron en Libia quieren que la gente piense que los 5,6 millones de libios están contentos con que la Alianza Atlántica y sus terroristas hayan destruido el país que bajo Kaddaffi tenía el nivel de vida más alto de África. “Quieren -dicen- que se piense que la OTAN trajo a Libia “libertad y democracia”, y no caos y muerte. Quieren que se asuma que es inexistente la “resistencia verde” a los imperialistas de la OTAN o a los islamistas en Bengazi aliados de la OTAN.

[Publicado el 02/10/2012] – No obstante, lo real es que la resistencia se ha vuelto cada vez más activa desde poco después del asesinato de Muammar al Kaddaffi en octubre de 2011. Golpea cualquier objetivo de la OTAN que puede y ejecuta a libios que, puestos del lado de las potencias occidentales, han sido claves en la traición al “zorro del desierto”. El incidente de Bengazi, con laa toma de la embajada yanqui, fue simplemente su golpe más reciente contra lo que consideran la ocupación ilegal de su país por parte de la OTAN. Todo el mundo sabe en Libia de la existencia de la “resistencia verde”, cuyos miembros son llamados “Tahloob” (que en árabe significa “leales a Kaddaffi”). Los únicos que desconocen su existencia son la OTAN y los obedientes medios de prensa occidentales.

Es debido a esa negación a reconocer la resistencia y a que la mayoría de la gente en el mundo ya se ha olvidado de Libia, que encontramos Internet llena de conjeturas antojadizas, afirmaciones infundadas y desmentidas ridículas con respecto al incidente de Bengazi de la semana pasada, en el que murieron el embajador de Estados Unidos Christopher Stevens y al menos otros tres miembros del personal estadounidense: la fábrica de mentiras de la OTAN funciona a todo trapo. La administración de Obama les echa la culpa a “manifestantes” furiosos debido a un vídeo antiislámico. Los burócratas instalado por la OTAN en Libia echan la culpa a “los extremistas extranjeros”. Congresistas norteamericanos dicen “Al Qaeda lo hizo”. Lo mismo hace la CNN, así como el sitio alternativo en la web, Prison Planet, que plantea que toda referencia a la “resistencia verde” es un absurdo. Los medios de comunicación, como el diario The Guardian de Londres, dice que lo hizo una red terrorista organizada. El gobierno de Turquía dice: “Al Assad de Siria lo hizo”.

Israel dice: “Hezbollah lo hizo”. Los monarcas sunitas de los emiratos petroleros del Consejo de Cooperación del Golfo dicen: “Irán lo hizo”. Incluso escritores de prestigio de medios alternativos y blogueros progresistas han atribuido el ataque a “los islamistas de Bengazi” a la vez que indican que es una “consecuencia del imperialismo”.

Wikileaks dice que el ataque ocurrió porque Estados Unidos apoyó la amenaza británica de asaltar la embajada de Ecuador en Londres y sacar de allí a Julian Assange. Algunos medios de comunicación afirman que Al Qaeda llevó a cabo el ataque en venganza por la supuesta muerte en Pakistán (por medio de un dron el 4 de junio de 2012) del libio Abu Yahya Al Libi (aka Hassan Mohammed Qaid), quien podría haber sido un ayudante clave de Osama Bin Laden y presumiblemente el número dos en Al Qaeda. Esta afirmación es una tontería, ya que Al Qaeda ha sido (y es) un grupo de mercenarios contratados por Washington y Londres desde 1980. El presidente Reagan los llamó “héroes” y “luchadores por la libertad”. Estados Unidos y Gran Bretaña han estado enviando a sus mercenarios de Al Qaeda a los Balcanes, Libia, Siria, Chechenia, Somalia, Sudán y a otros lugares en los que la OTAN quiere infiltrarse, destruir o desestabilizar.

La OTAN le paga a Ayman Al Zawahiri, el llamado líder de los mercenarios de Al Qaeda, para promover los planes imperialistas de la OTAN mediante vídeos y cintas de audio. Hasta ahora realizaron más de 60 de esas grabaciones. Zawahiri hizo reiterados llamamientos a que maten a Kaddaffi, y ahora hace lo mismo respecto al presidente Basher al Assad de Siria. También llama a los pakistaníes a que apoyen a los talibanes, con el objeto de que el mundo piense que éstos todavía existen. A veces las grabaciones están en inglés y la verdadera identidad y paradero de Zawahiri es un secreto de la Alianza Atlántica. El 11 de septiembre de 2012, en conmemoración del 9/11, Zawahiri lanzó un video elogiando a Abu Yahya Al Libi, supuestamente asesinado por un dron norteamericano en junio. Dicha ponderación no tenía nada que ver con el incidente de Bengazi, ocurrido más tarde, la noche del martes 11 de septiembre.

Algunos afirman que el fatal ataque lo llevaron a cabo los salafistas. Esto es otra tontería, puesto que los salafistas son aliados de la OTAN. Salafistas y Wahhabistas connotan un enfoque estricto, literal y puritano del Islam. Son corrientes de pensamiento asociadas principalmente con lo que se puede llamar el estilo feudal islámico de Arabia Saudita. Fueron aliados de la OTAN contra Kaddaffi. Ahora lo son contra al Assad, Irán, Hezbollah y los shiítas en general. Un ejemplo de salafistas en Libia es “Ansar Al Sharia”, denominación propia de varias milicias que desean aplicar la ley o Sharia estricta en Libia. Sus miembros están a favor de la OTAN y en contra de la “resistencia verde”. No existe ninguna razón para que atacasen un sitio del gobierno estadounidense en Bengazi, el cual sirvió para galvanizar la insurgencia islamista que derrocó al gobierno del ex hombre fuerte de Libia. Cumplió ese papel, por lo menos, desde marzo de 2011, bajo la supervisión del asesinado Christopher Stevens, hombre clave de Washington en Bengazi, de quien se sabía que había cultivado fuertes lazos con los islamistas.

En resumen, no tiene sentido que esos contactos de Bengazi hubiesen querido o hubiesen sido motivados para matar a su pagador estadounidense. La explicación más obvia es que el ataque fue llevado a cabo por cuadros de la “resistencia verde” leales a Kaddaffi y contrarios al régimen impuesto por la OTAN. Esta y sus colaboradores libios no quieren admitir tal realidad, subversiva para ellos. El hecho de una resistencia -potente y creciente- tiene que ser negado, borrado del registro.

Que el ataque haya sucedido en el undécimo aniversario del 11/9 fue una mera coincidencia. La “resistencia verde” estaba enojada porque Abdullah Al Senoussi (Jefe de inteligencia del ex líder libio) había sido detenido a su llegada al aeropuerto de Nouakchott en Mauritania el 17 de marzo de 2012 y seis días antes del ataque de Bengazi fue extraditado a Libia para el juicio montado por los burócratas instalados por la OTAN. Un día antes de dicho ataque, los títeres de la OTAN llevaron a juicio a dos altos funcionarios leales a Kaddaffi, acusándolos de malgastar fondos públicos mediante el pago de 2,7 billones de dólares a las familias de personas muertas en el atentado en el vuelo 103 de Pan Am sobre Lockerbie, Escocia. Esos funcionarios son Abdul Ati Al Obeidi (quien fue primer ministro, ministro de Relaciones Exteriores y jefe de Estado del régimen depuesto) y Mohammed Zwai (ex secretario general del Congreso General del Pueblo, es decir, jefe de la legislatura kaddaffista).

Baghdadi Ali Mahmudi, quien también fue secretario del Comité General del Pueblo (es decir, Primer Ministro) bajo Kaddaffi, escapó de Trípoli el 21 de agosto de 2011 mientras los terroristas respaldados por la Alianza Atlántica entraban a la ciudad. Mahmudi fue arrestado y encarcelado durante seis meses en Túnez debido a que entró ilegalmente, hasta que sus cargos fueron revocados en apelación. El 24 de junio de 2012, el ministro tunecino Hamadi Jebali lo arrestó nuevamente (por órdenes de la OTAN) y lo envió a sus títeres en Trípoli, quienes lo encarcelaron inmediatamente. Por lo que se sabe en los ambientes cercanos a los corresponsales de guerra, el Primer Ministro de Túnez Hamadi Jebali está a favor de la Alianza Atlántica y es amigo de los senadores halcones norteamericanos McCain y Lieberman. El nuevo arresto y extradición de Mahmudi enfureció a la “resistencia verde” libia y enojó al presidente tunecino Moncef Marzouki, quien denunció la extradición como ilegal.
En cuanto al embajador de EE.UU. Christopher Stevens, promovió la destrucción de Libia y llegó a Bengazi en abril de 2011 con ese propósito. Su trabajo consistió en coordinar a los terroristas respaldados por la OTAN y permaneció allí durante los siete meses del bombardeo a mansalva sobre Libia. Después que el país fue destruido, Stevens utilizó como base el hotel de Trípoli, dado que la “resistencia verde” había quemado la embajada de Estados Unidos en la capital en dicha ciudad. Cuando la resistencia intentó matarlo con un coche bomba fuera del hotel, Stevens se trasladó a Las Villas, una ciudad en el Oriente del país que además de haber sido semillero de yihaidistas islamistas, posee una población más bien simpatizante de los EEUU. Muchos de los yihaidistas de allí formaron parte de los muyahidines afganos de la OTAN en la década de 1980 y más tarde de Al Qaeda.

(Fuente: http://www.globalresearch.ca)

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