Metodología MOOC – La revolución en las aulas

Ilustración: Ana Albero

Ilustración: Ana Albero

Massive, Open, Online, Course, son las palabras que definen y dan nombre a MOOC, la metodología que está transformando el tradicional modelo académico. Gracias a Internet, se ha abierto la puerta para que el conocimiento se democratice y para que toda persona que lo desee no encuentre trabas para formarse, ni económicas ni logísticas. La comunidad educativa de todo el mundo, considerando la importancia de este fenómeno, no ha dudado en unirse.

Fue en septiembre de 2008 cuando George Siemens y Stephen Downes pusieron en marcha el primer MOOC, curso online, masivo, abierto y gratuito, que prendió la mecha de la revolución en el mundo de la educación, aunque fue el curso impartido por Sebastian Thrun, el padre de la Inteligencia Artificial, el que dio el impulso definitivo a los moocs en 2011 en la Universidad de Stanford (California). Más de 160.000 estudiantes se unieron a lo que se ha convertido en uno de los experimentos pedagógicos más trascendentales de este siglo. Su éxito provocó la creación de Coursera, el sitio más popular, que ofrece cursos de Stanford, Berkeley, Duke, Princenton, Toronto, Pennsylvania, la Politécnica de Laussane, etc.. O Udacity, la universidad abierta creada por el propio Thrun, entre otras.

Dos años después de esa experiencia masiva las plataformas que ofrecen cursos moocs han proliferado en todo el mundo, pero lo más importante es que han abierto un debate profundo en la enseñanza. ¿Es necesario pagar para adquirir conocimientos?

“Se ha desarrollado un nueva manera de aprendizaje, cuando aparece algo nuevo hay mucha gente en contra porque duda del sistema pero lo que está claro es que no parece una moda pasajera, y es consecuencia de todos los nuevos servicios que ofrece internet, esto hace 10 años sería imposible”, explica Miguel Caballero, uno de los fundadores de Tutellus, la plataforma más veterana en España en moocs y videocursos que ofrece servicios a toda la comunidad hispanohablante. “En febrero de este años salimos con una nueva versión y en tres meses hemos expedido más de 20.000 cursos” afirma Caballero, “queremos democratizar la formación y llegar al último rincón del planeta. Somos una de las plataformas colaborativas más grande del mundo con más de 11.000 videocursos”.

Más de 70 universidades de España, México, Colombia, Argentina, Chile y Venezuela forman parte de esta plataforma en la que los contenidos que se pueden encontrar varían dentro de un amplio abanico de temáticas. Todo lo que busques, lo encontrarás en la red. “Hay algunas áreas que por su utilidad están más solicitadas que otras, como todo lo referente a los emprendedores por ejemplo, al posicionamiento SEO, a la creación de páginas web, community management, idiomas aplicados, etc.”, sostiene el cofundador de Tutellus. “Difundimos el contenido que ellos nos demandan. Hay una clara diferencia en relación con las materias impartidas para América Latina que en España, allí solicitan contenidos relacionados con matemáticas, física…son temas de instituto, aquí está enfocado al mundo laboral, lo utilizan como una herramienta de cara a encontrar trabajo”.

Cuantos más mejor

El principio fundamental del mooc es cuanto más gente mejor, el concepto de masivo, pero esto puede generar situaciones complejas de manejar como la gestión de una comunidad tan amplia en foros de discusión y la verificación de la identidad de los estudiantes.

“Es algo tan nuevo que todavía no ha dado tiempo a encontrar soluciones a los pequeños contratiempos que van surgiendo”, explica Caballlero. “Los moocs trabajan con fechas concretas, te fija un horario y eso puede dar lugar primero al solapamiento y segundo a que se den tasas bajas de fidelización, por eso los videocursos tienen los mismos principios que los mooc pero con horario abierto para que la gente se organice”.

La duda ahora surge, si todo es gratuito, ¿dónde está el modelo de negocio? En torno a esta cuestión Miguel Caballero aclara que lo importante es el concepto formativo que se desarrolla alrededor de un mooc con las aportaciones que hacen los propios alumnos, “luego intentamos monetizar por la emisión de certificados de asistencia, la semana que viene lanzamos la obtención de certificados junto con las universidades con un sistema de verificación, y por otro lado se cobra un porcentaje si el curso es de pago”.

En cualquier caso, frente a un sistema educativo precario cuya carestía va en aumento, la posibilidad de tener una alternativa supone una auténtica revolución educativa en la que las aulas, por primera vez, serán virtuales.

eldiario

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